viernes, marzo 10, 2006

Citas:


"Las canas ya no se respetan. Se tiñen".
Woody Allen

lunes, marzo 06, 2006

Sobre la nueva intendenta regional


A pedido de Aguirre Bello de Mesa de Diálogo, hago algunos comentarios sobre la nueva Intendenta de Atacama, Julieta Cruz. Se trata de una militante de la democracia cristiana, muy cercana a Jaime Mulet, era su jefa de gabinete, y durante la campaña presidencial jugó un rol destacado en la provincia del Huasco. Profesionalmente es abogada, asistente social y vallenarina.
No es alguien con un perfil muy alto por estas zonas, hay nombres que sonaban más, pero sí es conocida por lo que contaba en el párrafo anterior, y además porque fue jefa de gabinete del intendente DC Guillermo Cuellar, durante los dos últimos años de la administración presidida por Aylwin.
Los comentarios dentro de la prensa de estas latitudes es que se trata de una persona de la absoluta confianza de Jaime Mulet –secretario nacional de la DC con un rol de primera línea en la campaña de Bachelet-, y su designación prueba más bien las influencias de este diputado. Esto, tomando en consideración que el Senador Ricardo Núñez estaba sumamente interesado en tener un o una socialista en la intendencia, probablemente pensando en la campaña que vendrá, para lograr su reelección.
Mulet lo pasó mal con Yasna Provoste como Intendenta (DC), si bien cuando le consultaron sobre su probable designación él dijo que le parecía bien, en las elecciones internas demócratas cristianas que se efectuaron cerca de dos meses después de la designación, no lo apoyó y peor aún, trató de quitarle votos, y durante su gestión trató más bien de disminuir la influencia y base de apoyo de este diputado colorín, lo que marcó ciertas guerras durante el período en que Provoste estuvo en este cargo. Razón por la que habría querido alguien de su más absoluta confianza, que le ayude así probablemente en las próximas elecciones tal vez pensando en un cupo a Senador.
Ahora, como también trabajé en la intendencia unos años atrás, me he enterado que al menos dentro de esta institución todos están muy felices -los funcionarios públicos- ya que tienen un grato recuerdo de ella como jefa de gabinete. Dicen que es una mujer tremendamente trabajadora, clara, que respeta a los funcionarios públicos y con un estilo de trabajo que incluye a las diferentes personas. Yo no la conozco (conocía bastante bien a todos los otros candidat@s) y por el bien de la región espero que sea como dicen los funcionarios de la intendencia.

viernes, marzo 03, 2006

"El periodismo es un oficio, no una ciencia"


Una interesante entrevista apareció en La Nación de Argentina a Leandro Zanoni, periodista y fundador de eBlog, uno de los sitios más visitados de la blogósfera argentina. En ella habla de lo sano que es que no sólo los periodistas estén escribiendo y haciendo noticias, desde el fenómeno blog.
También cuenta de la experiencia de una organización que tienen en Argentina de blogs de periodistas, que funciona como sello de calidad.
Una buena idea a imitar ¿no?Te aconsejo leerla entera, pinchando aquí

martes, febrero 28, 2006

Me enteré por el diario


(Cuento)

El Viejo Abogado despertó producto de la sed. No tenía su habitual vaso de limonada en el velador, que sólo él preparaba, tal vez se había ido a la cama demasiado ebrio para hacer ese esfuerzo. Dormía cada tarde en su cama de dos plazas, en esa vieja casa que su madre había construido con adobe y estuco y que él intentaba rehacer en cemento, pero que nunca avanzaba porque mejor la cocina allá o un galpón para arrendar, para luego arrepentirse y comenzar de nuevo en algún otro lado.
El Viejo Abogado tenía el alma más cansada que el cuerpo. A nadie se lo reconocería y tampoco nadie lo imaginaría ya que a pesar de su prominente barriga se le veía caminando erguido, sin que los signos de la edad se delataran en sus pasos, en su amabilidad diaria con conocidos y desconocidos que rápidamente se transformaba en furia, gritos e insultos cuando algo lo frustraba o lo alteraba. Y era bastante fácil hacerlo.
Se le veía cada mañana salir relativamente temprano y al medio día volver con bolsas, su infaltable ladrillo de vino tetrabrink y su amigo de la infancia, para cocinar y almorzar. Hace rato que todo lo que quedaba de su familia se había esfumado, tal vez producto de ese carácter y esa afición al vino que él no recordaba o que utilizaba a diario como la mejor amnesia, para seguir aguantando la vida que había construido. Su amigo salía a media tarde de esa casa, con la cara de un rojo oscuro, la mirada perdida y pasos vacilantes.
En medio de esa rutina algo trabajaba, lo que caía. Personas dispuestas a escuchar sus sermones, incluso retos, los que no se horrorizaban porque no tuviera una oficina, secretaria, ni que la única forma de ubicarlo fuera su casa. Mirar su escritorio era horrorizarse por el desorden, una vieja máquina de escribir ubicada sobre una mesa en la misma pieza donde estaba el comedor y un bufete, separados sólo de la siguiente pieza por una cortina. El antiguo comedor tal vez era el único vestigio de que alguna vez fue un abogado rentable, con un nombre conocido, quién imaginaría que había sido juez, con esa mesa señorial y un bufete parte del juego que desentonaban absolutamente con la vivienda, ubicada en un sector populoso y hasta calificado como peligroso.
Pero el Viejo Abogado no estaba para esas sutilezas. Se conformaba con tener un buen corazón y atender a varios que habrían terminado en la Corporación de Asistencia Judicial si no hubiera sido por él. Claro que muchos igual acababan en la corporación, después de una pelea o cuando descubrían que él había olvidado uno de esos tantos trámites que los juicios implicaban. Pero a veces ganaba, y los clientes le llevaban cajones de tomates o sandías como para llenar una pieza. Ahora tenía dos cajas de uva y había preparado chicha, porque siempre se mantenía activo, regando plantas, carpinteando o con cualquier cosa que pudiera agregar algo a su casa.
Ahora tenía un caso difícil. Se trataba de una mujer golpeada por el bruto de su marido, con hijos y cero idea de cómo trabajar y mantenerse sola. Ella lo había buscado, había llorado en su oficina-comedor mientras le hablaba de sus miedos, los moretones, y los dolores más profundos. El se comprometió a ayudarla, pero le advirtió que no sería fácil.
El Viejo Abogado logró que detuvieran al marido, lo soltarían luego, estaba seguro, y por lo mismo pidió medidas de protección para la mujer, que obligaran al esposo a irse lejos de la casa, no acercarse y dejarla en paz. Ahora, que estaba detenido, esperaba que los tribunales fallaran rápido porque si no, las cosas podían ir mal si la mujer tenía que enfrentar la furia del marido.
Estaba en la cocina cuando oyó los golpes en la puerta. Se acercó preguntando acerca de quién era el impaciente que tocaba así, pero nadie respondió. Y aunque era media tarde, el asunto le olió mal, así que más por instinto que lógica fue a buscar su antiguo revólver. Abrió la puerta y ahí estaba el marido furioso, con una navaja que le mostró mientras le gritaba que qué tenía con su mujer, con groserías le recalcaba que si la había llevado a la cama para querer encarcelarlo y meterse en lo que no le importa. Total él era un hombre que sabía como tratar a las mujeres para que no actuaran como putas, porque todas lo eran.
El marido furioso dio mal un paso al intentar acuchillarlo y el Viejo Abogado sacó su revólver. Gritó como siempre, le dijo que mejor se fuera de su casa y dejara en paz también a la pobre mujer y a sus hijos, total él no tenía miedo y esto lo sabrían en tribunales, porque él era un abogado en cambio y el otro sólo un pobre infeliz sin educación ni sentimientos. Pensó en disparar y arreglar así las cosas, después de todo el tipo lo había amenazado con un cuchillo que todavía tenía en su mano, podría argumentar defensa propia y tal vez así esa mujer quedara por fin tranquila.
Pero se vio a sí mismo en una comisaría, luego en la cárcel y en un tribunal argumentando la defensa propia y pensó que no le gustaba el rol de acusado, prefería la defensa o ser el acusador. Así que lo echó y cerró la puerta.
Un teléfono, que falta le hacía un teléfono. Se arregló y miró hacia fuera. Tenía miedo, estaba alterado y sus manos temblaban. Así que esperó unos minutos, y con el revólver en el bolsillo salió a la calle. No había nadie. Tampoco en la casa de la vecina que siempre le prestaba el teléfono. Por supuesto que no tenía celular y ninguna intención de adquirir uno de esos aparatos impertinentes que ponían nervioso a cualquiera.
El Viejo Abogado caminó más de cinco cuadras hasta que encontró un teléfono, llamó a carabineros y se identificó, contándoles lo que había sucedido y su preocupación por la mujer, les pidió que fueran urgentemente a verla, porque el marido furioso seguramente se desquitaría con ella.
Se fue inquieto de vuelta a su casa. Mejor cerró la puerta con tranca y resintió en su estómago el golpe de darse cuenta de lo fácil que era entrar a su casa por el patio. Así que cerró las puertas que daban al patio con cerrojo y sillas, y se preparó a pasar una mala noche.
De madrugada comenzó un escrito relatando los hechos, que a la hora de inicio de atención de los tribunales ya tenía listo. No encontró ni una sola moneda que lo llevara hasta allá, así que pasó a la casa de su amigo de infancia a pedirle algo de dinero y sobre todo compañía. El amigo lo esperó afuera mientras el Viejo Abogado hablaba con la jueza a cargo del caso, quien con su mejor sonrisa le prometió que actuarían con diligencia para decretar nuevas medidas y traer nuevamente al marido furioso a tribunales, que le darían un escarmiento a ese hombre.
Pero cuando llegaron al centro y en el kiosco de la plaza vio los titulares sangrientos de los diarios locales tuvo el mal presentimiento que ya era demasiado tarde. Al abrir las páginas y leer la noticia, vio confirmadas sus sospechas. El tipo estaba detenido, claro, Carabineros había llegado a sólo minutos que él la acuchillara tan ferozmente que nada pudo hacerse para salvarla.
En la noticia, consignaban la cantidad de cuchilladas que le habían perforado los pulmones, los pechos, la carótida, y lo narraban como un crimen pasional ya que la mujer quería dejarlo y hasta había iniciado acciones legales para expulsarlo del hogar. Argumentaban que el marido furioso decía que era una cualquiera, que estaba seguro que había otro.
El Viejo Abogado se sentó en la plaza y se arrepintió de no haberle disparado, y le dijo a su amigo “compadre, por estas cosas es que odio mi profesión, uno piensa que puede ayudar y al final probar lo obvio puede ser tan difícil que no sirve de nada”.
El amigo se quedó pensando y le dijo que él había echo lo que podía y más, y lo invitó mejor a comprar las cosas para el almuerzo. Esa tarde tomarían el mejor vino.

lunes, febrero 27, 2006

De vuelta


Hace un par de horas he vuelto a Copiapó. Aterrizando, más bien, en la realidad con esa sensación de fin de mis vacaciones. Ahora comenzará el año de verdad, con todos los ajetreos, tareas y responsabilidades que durante un poco más de dos semanas habían cambiado de ritmo. Mañana es mi último día de vacaciones, pero tengo un kilo de cosas por hacer antes de que la rutina del trabajo me consuma.
Por mientras, termino de releer "Sobre Héroes y Tumbas" de Ernesto Sábato, y lo disfruto incluso más que la primera vez. Descubro al personaje de Bruno, alter ego del escritor, de una manera distinta, luego de haber leído sus ensayos, entrevistas y tantas cosas. Pienso en esas historias extrañas, tan desoladas que debía exorcizar escribiéndolas y me siento nuevamente a años luz de su escritura.
Eso ya me había pasado, no sé si lo había comentado antes, pero por ese entonces intentaba escribir una novela sobre Dalí, un personaje que primero fue un cuento. Después de leer Rayuela quería experimentar con defragmentar el relato, mostrar incluso el proceso de escritura y entonces llega a mis manos Abbadón El Exterminador que lo hace magistralmente y me paralicé. Nunca más pude retomar esa historia. Creo que fue para mejor, en todo caso, ya que no estaba preparada para dar con un buen producto en ese tiempo con una idea tran pretenciosa. Había que ser un maestro para escribirla bien, como me di cuenta al leer la tercera novela de Sábato.
Entre paréntesis, las malas lenguas dicen que es un serio postulante al premio Novel de Literatura, ya que este año dicen que soplan vientos como para latinoamérica, y considerando que la academia no ha reconocido a los grandes narradores argentinos (Borges y Cortázar incluidos), sería un buen reconocimiento. Otros postulantes son Nicanor Parra -que por su mala historia de amor con una sueca dicen que nunca lo obtendrá- y Gonzalo Rojas. La verdad es que los tres me gustan.
Bueno, volviendo a los idílicos días de vacaciones en la playa, debo decir que me traigo una enorme sensación de paréntesis de la realidad, de haber descansado, a pesar del cansancio de nadar, caminar, hacer labores y comidas (bueno, algunas), de disfrutar con mis hijos, mi pareja, y la Liza (mi perrita faldera). Lo único malo es darse cuenta que a pesar de los esfuerzos laborales del año, sólo alcanza para unos pocos días en una playa cercana. Por suerte, en estas zonas tenemos un hermoso litoral y Bahía Inglesa, tiene su magia. Por el momento, esta foto prestadas, esperando bajar las tomadas por nosotros.

jueves, febrero 23, 2006

Celebración


Estoy en una pieza de una residencial picante, con mayúsculas. Intento dormir. Me doy una vuelta más y de nuevo me enfrento a la pared, infinita de demasiado celeste. Mis ojos no se cierran para dejarme vencer por el sueño. Supongo que es la cama de plaza y media, el calor de un cuerpo al lado mío que me inquieta, extraño y querido, que no se ha repetido en otros cuerpos durante estos meses de separación.
Me doy una vuelta más y me enfrento a su nuca, el pelo casi en mis narices y nuevamente no puedo evitar reconocer su olor. Es como si hubiera encontrado algo perdido. Pienso que el sueño, que debiera embargarme, no va a venir jamás, mientras él se queja por el colon irritable que una vez más lo ha atacado, después del almuerzo. Me levanto y prendo la televisión. Nada interesante, cedo un rato a la tentación de fox, sin volumen, y luego enciendo la lámpara para leer un poco.
Le pregunto si va mejor, y descubro que duerme. Estoy leyendo su libro, anoto y anoto las posibles correcciones – para la segunda edición- , hasta que por fin el sueño me vence. De pronto escucho una conversación sobre alguien que no quiere tener problemas, pero que la mujer – es decir yo- no puede estar ahí. Creo que golpean la puerta, pero el sueño me vence, ya no escucho.
De pronto unos golpes brutales nos despiertan. Me mira y le pido que salga, entonces se pone los pantalones, abre y dice que necesitamos dormir y preguntan si yo me voy a quedar ahí, le devuelven el carné y le dicen que igual debemos pagar dos mil pesos más. En fin. Pagamos. Sólo queremos silencio después de la noche de juerga que pasamos juntos, el alcohol en exceso con todos los brindis por el reencuentro, por su victoria y la mía, la embriaguez de estar juntos, de hablar hasta cansarnos, de la rareza de la vida que nos llevó a celebrar ... cuando tal vez debiera haber sido con otros para ambos.
- Voy a tener que emborracharla esta noche para que siempre se acuerde de cuando ganó la elección en el colegio de periodistas- dijo Jorge a modo de despedida cuando nos marchábamos de la feria del libro.
- Bueno, pero el primer brindis será por el lanzamiento de tu libro- le contesté
Todavía le duele el estómago. Tengo la certeza de que no volveré a dormir. Cada roce, la búsqueda de mis pies con los suyos, mantienen la tensión en todo mi cuerpo, aunque se siente más fuerte en el estómago. He deseado tanto tener el tiempo y la tranquilidad para dormir una siesta así, sin niños, luces ni ruidos, y ahora no puedo. Y es que el deseo, luchando con el sueño y el cansancio, no me deja.
El prende nuevamente la televisión y conversamos sobre el cable. Le apesta Angel, que a mi me gustaría ver y finalmente lo dejo dueño absoluto del control remoto y me hundo en su libro. Le comento pobre tipo, sobre uno de los personajes y me dice que mejor siga leyendo, porque no es tan pobrecito.
Es difícil leer un libro cuando tienes a su autor al lado, más aún si estás enamorada de él. Peor si no se han visto en meses. Las agravantes podrían seguir, como eso de que nos despedimos definitivamente hace algo así como cinco meses atrás, cuando fue al encuentro de otra mujer, en otro país, con la que finalmente se iría a vivir o algo así. Las llamadas eran casi un simple epílogo.
Tras el almuerzo habíamos decidido ir a dormir una siesta, era lo mejor, y después veríamos a donde nos llevaría la vida, a la playa, al desierto o a algún pub. Claro que no teníamos auto, y casi nada de plata, en una pobreza digna de periodistas. Pero era exquisita la tensión de estar juntos, la distensión de ver la televisión. Le pido que me lea, y lo hace un rato, hasta que vuelve a la televisión. Otra veces, en borrador, me había leído partes del libro.
De pronto descubro su mano por mi pecho, tocando los pezones y librándome de los vestigios de ropa. Entonces nos besamos sin apuro. Y entro en esas caricias que me permiten retirar el slip para contemplar su erección en mis manos, y sentir su boca jugando con mis pechos hasta enfrentarnos ojo a ojo, tocándonos y temblando con el mismo oxígeno que va y viene desde su boca a la mía y no hay nada ya que nos detenga para el vértigo, sólo la imagen que enfrenta, casi me puedo adivinar en sus ojos en un reflejo que adivino y que si pudiera realmente ver sé que sería la muerte o Dios.
PD:(Este es un relato literario, que escribí hace un par de años atrás)

miércoles, febrero 22, 2006

Idola de Germán Marín


Antes de enviar este libro a Santiago, para que Burton lo lea, escribo algunas líneas respecto a las impresiones que me produjo. Este libro desmitifica al intelectual exiliado que vuelve a Chile con una idea de país que hoy no le acomoda, pero que prefiere sus viejos ideales y no la competitividad del sistema.
En Idola, el protagonista muestra la descomposición de un personaje con pocos escrúpulos, y menos oportunidades, con esa sensación que no encaja en el Chile de hoy, con la excepción de los momentos dados por una mujer y a la compañía de una imagen, el cuadro El Origen del Mundo de Gustave Courbet, transformándose en los escasos hilos que pueden mantenerlo vivo y lúcido.
Con la literatura, tenemos la gran posibilidad de mirar a través de los ojos del personaje y conocer hasta sus más íntimos sentimientos y sensaciones. Ser de alguna manera el personaje, por unos breves instantes.
Y de esta capacidad se vale Germán Marín para llevarnos por el viaje que llevará al protagonista – con una narración siempre en primera persona, cero diálogo- a deambular por Santiago, por Sofía, por un terremoto y por un rumbo que va también transformando el lenguaje culto del escritor sin ideas ni fuerza para escribir, a las palabras más simples y a los modismos de la clase media-baja, donde la parranda, la sexualidad y alcanzar un cierto estilo de vida son lo predominante.
No sabemos en qué minuto el personaje pierde la razón ante tanta desdicha o más bien el relato se transformó abiertamente en fantástico, haciéndonos reaccionar abruptamente y disociándonos de la mirada del personaje. Ya no podemos ver a través de los ojos de Germán Marín protagonista sutilmente, sin darnos cuenta que el personaje o ha perdido la razón o nos acoplamos a su mirada olvidándonos de mundo como lo habíamos conocido.
Idola es una historia de amor, pero también es un relato que nos permite dilucidar que la literatura es un juego donde armamos una historia de acuerdo a la mirada que nos da el o los narradores, y que asumimos como verosímiles y por tanto ciertos hasta que un autor pone el mecanismo en evidencia y nos da cuenta que la realidad siempre es algo subjetivo.
Idola y Las Noches de Flores, como "El Señor que Camina de Espaldas" de Pablo Azócar, las siento emparentadas por este juego que el cine ha trabajado magistralmente en películas como Sexto Sentido, El Club de la Pelea o Mentes Brillantes, donde la realidad nos da vuelco que al menos a mí, me deja aferrándome a la silla.

martes, febrero 21, 2006

Las noches de Flores de César Aira


A Borges, Cortázar y Sábato se redujo durante años mi conocimiento de la literatura argentina, a la cual por lo demás admiro. Lecturas y relecturas de libros que se me hacen inagotables. Claro, algo leí de Fresán unos años atrás, y a otros más.
Pero como no es bueno reducir tanto el campo - aunque estos autores hayan mirado muy amplio o muy profundo- el año pasado decidí conocer más de la literatura argentina, de sus narradores y algo de eso sigo intentando en estos días de vacaciones. Piglia, Aira, han pasado por mis manos mientras vuelvo a hojear a Fresán, pero como lectora compulsiva y con harto tiempo, las hojas de Sábato, Cortázar, más el libro de publicidad que duerme en mi velador, y el de cuentos de la revista de Coppolla, me han hecho la tarea un tanto más compleja. Pero todo es por placer, no hay objetivo más que el puro gusto, esa orgía perpetua que Flaubert dice que sólo es posible en la literatura. Claro, el autor de Madame Bovary no conoció el cine.
Así que adquirí “Las Noches de Flores” en un aeropuerto, y lo devoré en un par de días, porque el relato atrapa. Cito lo del aeropuerto para graficar que es casi imposible conseguir a los narradores argentinos por estas incivilizadas tierras, al menos en términos literarios. Se trata de un matrimonio de edad avanzada, que tras la crisis argentina salen a trabajar en el barrio Flores repartiendo pizzas, a pie, en medio de una generación de adolescentes que hacen el mismo trabajo en sus motos, y los vestigios de la debacle que carcome al país.
Pero en este libro nada es lo que parece a simple vista, sólo los jóvenes con su incontaminada forma de vivir sin más horizonte que el hoy. Así los describe Aira en una de sus páginas:

“La idea de la desgracia con que pretendían asustarlos y llamarlos a la prudencia, no les era tan ajena. Por el contrario, la tenían muy presente, apostaban con ella, era la levadura para sus desafíos. Pero tomaban la muerte de un modo impersonal, como las ‘bajas’ estadísticas que se dan en toda guerra. Era la posibilidad máxima de su participación en el grupo. Quizá eran demasiado jóvenes para pensar de otro modo. Si morían, se convertirían en una estrella en la motoneta de su contrincante.”
Pero el crimen está detrás de todo, del secuestro de uno de los jóvenes motoristas, de la pareja y de una organización que ha contaminado hasta los nobles fines que practica una corporación. Este autor nos lleva a construir una visión de la realidad argentina que luego destruye asustando a un lector poco precavido, llevándonos a una realidad que incluso nos podría parecer absurda o patética, o demasiado fantástica. Pero no hay que olvidarse del viejo dicho que la realidad siempre termina superando a la ficción y uno de estos días nos enteramos que Aira fue también un adelantado y el mundo simplemente es así, más corrupto y más fantástico de lo que habíamos creído.

lunes, febrero 20, 2006

Sobre la aprobación de Pascua Lama


Más vale tarde que nunca, aunque lo ideal habría sido escribir el mismo día que se aprobó el proyecto Pascua Lama. Debo decir a mi favor y a manera de disculpa que como estoy de vacaciones, estuve unos cuantos días haciendo vida familiar, un tanto de natación, durmiendo y leyendo. Como no tengo internet en mi casa sí he escrito, pero en un computador un tanto incomunicado, o yo ando a media marcha, sin CD para grabar ni ganas de comprarlos, en fin. Pero he escrito y al menos me servirán de colchón para otros días. Prometo un par de comentarios acerca de algunas lecturas.
Por estos días también trabajo en algunos cuentos míos, que espero tengan una salida editorial durante el año. Eso a modo de introducción.
Respecto a Pascua Lama, las cosas estuvieron movidas por aquí. Una acción que pareció casi de arte, el día que se aprobó el polémico proyecto por parte de agrupaciones ambientalistas.
Los medios obviamente excitados, tratando de obtenerlo todo. Copiapó saliendo en los titulares de los noticieros nacionales. El Intendente, Rodrigo Rojas, defendiendo la decisión.
Básicamente me pareció una buena aprobación. Se cumplió la palabra de Lagos, que está en un post anterior, respecto a que no era factible andar moviendo glaciares "como si fuera una minga". Me parece, y al menos los mismo grupos ambientalistas así lo habían planteado que ese era un punto central.
Michelle Bachelet se salvó de tener que tomar ella la decisión, obviamente era más fácil hacerlo ahora, para una administración que va saliendo es más sencillo pagar los costos que de todas maneras produce. Los ambientalistas, en tanto, no quedaron totalmente satisfechos con esta decisión, porque argumentan que de todas maneras se pone en riesgo al valle del Huasco.
Personalmente opino que la decisión fue por el ancho camino del medio, respetuosa de los glaciares y de la generación de puestos de trabajo que también es importante especialmente para Vallenar. A ver si deja de ser la número uno en cesantía, como ocurre hace años durante meses y meses.
Lo demás es nuestra confianza o desconfianza hacia la legislación medioambiental, los necesarios controles y fiscalizaciones. Pienso que el Gobierno a través de la Corema optó por evitar un Celco II con Pascua Lama. Espero que ahora todo marche bien.

(foto gentileza Canal Trece)

martes, febrero 14, 2006

En Japón las mujeres regalan chocolates para San Valentín



Gracias a Paco Ortega, con su blog Quitapenas, me enteré de como celebran en Japón el Día de San Valentín. Allá los hombres no regalan nada, sólo las mujeres y chocolates. Una narración que además por bien contada, les invitó a leer de este occidental que nos cuenta de la vida por aquellas tierras.