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lunes, agosto 21, 2006

Felicitaciones Mónica Gonzalez


Mónica Gonzalez recibirá este martes el Premio "Homenaje a la Vida" otorgado por la Fundación Nuevo Periodismo que preside Gabriel García Márquez. Se trata de un reconocimiento a la trayectoria de esta valiente periodista chilena, que en tiempos de dictadura se dedicó a investigar y publicar gran parte de las violaciones a los derechos humanos, pero también los manejos turbios de dineros y otras tantas atrocidades que ocurrieron durante el gobierno de Pinochet.

Mónica Gonzalez escribió desde "Cauce" y "Análisis", con la repetida reacción de las dictaduras de detenciones, persecuciones y torturas, que nunca la alejaron de su vocación por el periodismo. En democracia, ha sido editora de los difuntos diarios "La Epoca" y "Siete", aunque ahora ignoro cuál será su trabajo.
Este es un homenaje a un periodismo valiente, arriesgado, con medios de comunicación también capaces de enfrentar la censura y la represión.

Sin embargo, hoy también se entregó el Premio Nacional de Literatura, y han habido cuestionamientos al machismo de este galardón otorgado sólo a tres mujeres en la historia. Al respecto me pregunto si a Mónica González, teniendo méritos de sobra para tener el Premio Nacional de Periodismo no se lo han dado ¿A cuántas mujeres le han entregado este galardón?
Pero bueno, mis felicitaciones a esta periodista que con su ejercicio ha dignificado la labor de los periodistas. Y supongo que en algún minuto le darán el Premio Nacional de Periodismo.

martes, abril 04, 2006

Colegio de Periodistas sanciona a quienes publicaron lo que la dictadura quiso


Un importante fallo ha llamado mi atención, una vez más me enteré gracias a periodismo global (que quedó por lo demás entre los finalistas en el concurso Atina Blogs Awards). El Colegio de Periodistas -consejo metropolitano-, a través de su Tribunal de Etica, ha condenado a los editores y a una periodista que en su minuto publicaron que detenidos desaparecidos se habían matado entre sí como un ajuste de cuentas en el extranjero, denominado Operación Colombo.
El fallo es drástico, y alude al incumplimiento de la carta de ética del gremio vigente en la época que dice “el periodista no deberá aceptar presiones de sus empleadores para que falte a la verdad”, “son faltas extremas a la ética profesional la participación en la violación de los derechos humanos y la desinformación premeditada” y “los ataques injustificados a la dignidad, honor o prestigio de las personas, instituciones o grupos”.
Técnicamente, el fallo alude a la contrastación de las fuentes, “no cumplieron con su obligación de confrontar los hechos base de la noticia con otra fuente que no fuera la oficial, con lo cual fallaron en entregar la verdad que la ciudadanía tenía el derecho a recibir”. Esto, porque claramente hubo fuentes en ese entonces de gobierno que les entregaron la información. El fallo va más allá y también alude a las responsabilidades del Colegio de Periodistas en esa época, dejándolo en pocas palabras, bastante desacreditado.
El texto original apareció en La Nación
Un fallo a tres décadas después, que de alguna manera también nos habla hacia el hoy. No es fácil entender como alguien puede poner algo tan despreciativo de la vida humana en un titular como ese del "exterminados como ratas", que da cuenta del ambiente que hacía posibles las matanzas de esa forma. Habían enemigos, que no eran considerados seres humanos y eso también se dejaba ver en los medios de comunicación. Ahora, el fallo nos habla de los trabajos mínimos que un periodista debe hacer y que un editor debe cautelar, para entregar informaciones que no sean parte de un montaje o tan sólo una construcción irreal, y que hoy también, -en tiempos de paz y de más respeto entre las personas- es bueno hacer, para cumplir con la misión de un periodista interesado en algo más que cobrar su sueldo a fin de mes.

viernes, marzo 03, 2006

"El periodismo es un oficio, no una ciencia"


Una interesante entrevista apareció en La Nación de Argentina a Leandro Zanoni, periodista y fundador de eBlog, uno de los sitios más visitados de la blogósfera argentina. En ella habla de lo sano que es que no sólo los periodistas estén escribiendo y haciendo noticias, desde el fenómeno blog.
También cuenta de la experiencia de una organización que tienen en Argentina de blogs de periodistas, que funciona como sello de calidad.
Una buena idea a imitar ¿no?Te aconsejo leerla entera, pinchando aquí

lunes, febrero 13, 2006

Ideas sueltas en el día de la prensa


Hoy es el día de la prensa, en Chile, en homenaje a quienes fueron los pioneros del periodismo con La Araucana. Y aunque estoy de vacaciones, preferí detenerme en algunas ideas que me rondan hace rato, que prefiero expresar en este día, para no dejarlo pasar y considerando que el periodismo es una de mis pasiones:
- Lo más común en el periodismo es lo que yo he llamado "la insoportable levedad del periodismo", que uno de estos días resumiré en un artículo. Nada muy original, sólo la constatación que la mayoría de los periodistas se conforman con repetir y traducir, no yendo más allá del registro y la expresión desde diversas miradas del debate. Cero aporte personal. Peor aún, el llevar opiniones, -que es válido expresarlas, claro, no hacerlas tampoco es bueno-, a categoría de titular, sobre todo si son odiosas. Distinto es cuando una opinión está marcando un hecho. Estoy de acuerdo sí, con que es necesaria una dosis de periodismo leve, de sólo transformar en noticia lo que dicen unos y otros. Pero esa no puede ser la única visión de periodismo.
- ¿Tenemos el derecho de asesinar la imagen de alguien? Siendo partidaria del periodismo de investigación, creo que sí. Los periodistas no somos jueces, ni policías, ni debemos pretender serlos, si no, simplemente nos equivocamos de profesión. Sin embargo, creo que si tenemos una buena historia, dudas razonables de cómo se han mostrado los hechos y una investigación propia, no lo que me han dicho un par de fuentes sin contrastar, tenemos el deber de informar. La respuesta a esta pregunta que me hago es que sí tenemos la posibilidad de asesinar la imagen de alguien, siempre y cuando esté muy bien justificado, y tenga comprobada una hipótesis. O sea, no puedo contar una historia en que culpo de asesinato a alguien si no tengo una fuente acreditada (sin intereses en el tema) como un doctor, una autopsia, una duda respecto a la causa de muerte contrastada con expertos y no sólo con fuentes no expertas. Desgraciadamente he visto últimamente historias como ésas.
- No puedo, como periodista, pretender ser irresponsable. Una de las lecciones que siempre trataba de entregar a mi equipo cuando hacía periodismo, fue que éramos sumamente responsables de lo que hacíamos. Bueno y malo. Si nos equivocábamos, debido a la rapidez de los hechos, debíamos enmendarlos y cualquier denuncia que hiciéramos, debía pasar la prueba de un examen legal de si pasaríamos la querella en caso de llegar a tribunales. No sólo por protección legal, y nada de eso, "pero si esta fuente lo dijo".
- Respecto al último punto, considero muy irresponsable eso de darle a la fuente toda la responsabilidad y ampararte en ello para publicar cualquier cosa. Eso es olvidarte que los seres humanos tenemos visiones tan distintas y que somos capaces de armar una historia muy distinta, con los mismo datos, si no nos fijamos bien en otros hechos y datos. Los seres humanos somos tremendamente ciegos, y muchas veces vemos sólo lo que somos capaces de ver. Y no podemos fiarnos en la visión de una o dos personas.
Claro, siempre podemos equivocarnos, pero al menos debemos hacer el esfuerzo de contrastar al máximo. Confieso ser una periodista arriesgada, cuando estoy en un medio. Como a muchos otros colegas, me gusta la separación de las elites, y el ser una posibilidad de quienes no pueden defenderse de otra manera, cambiando las relaciones de poder en esa vertiente épica del periodismo. Pero siempre con cuidado, eso es lo mejor que podemos hacer por el periodismo, uno sano, de calidad, que promueva el bien común.

jueves, diciembre 29, 2005

Vaticinan que diarios desaparecerán


"Une Presse Sans Gutenberg dice que desaparecerán entre 2015 y 2040. Yo digo que inexorablemente para el 2015 el 100% de los diarios habrá perdido 1/3 de su facturación: los clasificados. Para el 2020 los cambios en la composición de la audiencia de diarios de papel (nativos analógicos no adaptados a los cambios), hará que para la publicidad resulte un medio decadente anunciar allí y la recaudación caerá en picada. Más tarde, para el 2030, la torta publicitaria habrá dado una vuelta de campana con respecto a principios de siglo XXI, los diarios de papel tendrán una participación de 3% a 1% de la torta general. Para el 2040 los diarios serán la compañía de los ancianos. Para el 2060 no existirán más."
Estas son palabras de Julian Gallo, de Buenos Aires, Argentina, Profesor de la materia "Nuevos Medios" de la Maestría en Periodismo de la Universidad de San Andrés y Grupo Clarín, que tiene el muy recomendable blog Mirá, que comenta el libro "La Prensa Sin Gutemberg" y la columna sobre el mismo, y desarrolla una imprescindible reflexión sobre la mala gestión del estudio de las audiencias de los diarios, la poca inteligencia que poseen creyendo que el negocio es sólo información. Prácticas imperdibles de revisar para quienes están estudiando el futuro de la comunicación mediatizada.
Para los que interesa, link al artículo:

miércoles, octubre 12, 2005

Adiós Rocinante y Bienvenida Prensa Negra


Bueno, va quedando poco que leer en este país y en esta región. Aclaro: al menos para mis gustos y sólo en lo respectivo a medios de comunicación. Primero el obituario incluyó a los medios que sobrevivieron durante la dictadura, ya en los noventa La Epoca, La Nación Domingo con la renuncia masiva del equipo que hacía periodismo de investigación, luego fue Plan B, que no logró sobrevivir a los avatares del mercado, entre medio Siete más Siete pasó a manos de Copesa. Hubo también otros intentos que a una ciudad como Copiapó no llegaron. Parecían sobrevivir a los problemas del Oligopolio El Periodista y Rocinante, éste última con una propuesta de periodismo más de debate de fondo, con un fuerte acento en lo cultural y el mundo de las ideas.
El Periodista se mantiene, aunque para mi gusto la propuesta de Martorell se ha descafeinizado bastante. Caso aparte y al menos que ronda optimismo es The Clinic, que gracias a su fórmula sarcástica, el humor, mezclado con reportajes, espacios de debate y la publicación de muchas cosas que nadie se atrevía a publicar, han logrado ganarse un público que les permite sobrevivir con la venta. El Mostrador es otro de los sobrevivientes de ese espíritu de libertad de expresión que mece a algunos proyectos periodísticos, que exploran sus diversas fronteras.
Me enteré con pesadumbre que Rocinante, dirigido por Faride Zerán ya no estaría más en los kioscos. Antes pasaba por los kioscos y tenía una oferta que me satisfacía, pero ya no me queda más que seguir leyendo La Nación (los días domingos), La Tercera (que parece que se ha olvidado de investigar), y El Mercurio, que a fin de cuentas no lo puedo evitar especialmente los viernes y fines de semana.
Sólo el Clinic se mantiene, gracias a que vive de sus lectores, ya que el avisaje no se corresponde con el índice de lectura. Y es que ya todos sabemos que las decisiones de los avisadores –llámese Estado y empresas- son bastante ideologizadas y no muestran disposición a apoyar a los proyectos independientes o con cierta mirada crítica.
Bueno, por todo esto bienvenida Prensa Negra, un blog que se propone contar todas aquellas cosas que los medios callan: política editorial, conflictos de intereses y todos esos movimientos silenciosos que muy pocos se enteran pero que a veces son tan noticia como los titulares y terminan en la papelera de los periodistas.

martes, julio 05, 2005

El poder está en los medios

El último informe de Desarrollo Humano en Chile versó sobre el poder. Y una de las principales conclusiones que arrojó fue que los medios de comunicación son percibidos como la institución con mayor poder del país, en lo que denominaron el “Poderómetro”. Y casi tres de cada cuatro personas piensan que los medios de comunicación han cambiado en el último tiempo. De ellos, el 42 por ciento opina que esta transformación es positiva.
Datos que también habían sido adelantados por otros estudios, como el de Cep-Adimark que analiza la confianza, donde los medios de comunicación habían despegado positivamente a partir del año 2003, mientras las instituciones como la iglesia, el ejército, y el poder judicial caían estrepitosamente.
Sin lugar a dudas, este aumento de la confianza en los medios de comunicación y la percepción del poder que tienen en sus manos, es altamente positiva, y tiene su inicio en lo que ha ocurrido durante los últimos dos años. Eso que algunos han llamado “aires de libertad de expresión” o como Alberto Luengo alguna vez escribió en La Nación Domingo “La Rebelión De La Prensa Y El Malestar De Las Elites”.
Y es que en Chile, claramente hubo 17 años de oscurantismo, roto sólo por quienes estuvieron en las trincheras de los medios de comunicación que lograban pasar la censura. Pero en la transición, la prensa continuó, en el afán de mantener la gobernabilidad, en una alianza con las elites, con las instituciones, donde el factor noticioso era menos importante que la defensa o protección de quienes ostentaban el poder.
El periodismo de investigación, el libre debate de ideas por medios en principio pioneros, y luego por la prensa en general, han transformado la pauta informativa, con el resultado de una agenda pública donde la crítica ciudadana, la labor de fiscalización a las instituciones y a las figuras públicas, y la disminución del velo intocable de la vida privada y del secreto inspirado en razones institucionales a favor de la transparencia, han comenzado a primar. Hoy los medios se atreven a mirar y a ahondar en nuestro pasado, en nuestros presentes y en las zonas oscuras de los poderosos.
La alianza de los medios con las elites está cediendo, para que los medios actúen más a favor de públicos con menos poder, haciendo así una mejor distribución y más sana de él en nuestra sociedad.
Este cambio me produce optimismo. Pero cabe preguntarnos ¿Qué tanto de este proceso se ha traspasado a nuestros medios regionales? Una interrogante nada fácil de responder en un espacio informativo donde las características propias de la industria regional hacen más complejo el desarrollo de la labor de la prensa.