
Hoy es el día de la prensa, en Chile, en homenaje a quienes fueron los pioneros del periodismo con La Araucana. Y aunque estoy de vacaciones, preferí detenerme en algunas ideas que me rondan hace rato, que prefiero expresar en este día, para no dejarlo pasar y considerando que el periodismo es una de mis pasiones:
- Lo más común en el periodismo es lo que yo he llamado "la insoportable levedad del periodismo", que uno de estos días resumiré en un artículo. Nada muy original, sólo la constatación que la mayoría de los periodistas se conforman con repetir y traducir, no yendo más allá del registro y la expresión desde diversas miradas del debate. Cero aporte personal. Peor aún, el llevar opiniones, -que es válido expresarlas, claro, no hacerlas tampoco es bueno-, a categoría de titular, sobre todo si son odiosas. Distinto es cuando una opinión está marcando un hecho. Estoy de acuerdo sí, con que es necesaria una dosis de periodismo leve, de sólo transformar en noticia lo que dicen unos y otros. Pero esa no puede ser la única visión de periodismo.
- ¿Tenemos el derecho de asesinar la imagen de alguien? Siendo partidaria del periodismo de investigación, creo que sí. Los periodistas no somos jueces, ni policías, ni debemos pretender serlos, si no, simplemente nos equivocamos de profesión. Sin embargo, creo que si tenemos una buena historia, dudas razonables de cómo se han mostrado los hechos y una investigación propia, no lo que me han dicho un par de fuentes sin contrastar, tenemos el deber de informar. La respuesta a esta pregunta que me hago es que sí tenemos la posibilidad de asesinar la imagen de alguien, siempre y cuando esté muy bien justificado, y tenga comprobada una hipótesis. O sea, no puedo contar una historia en que culpo de asesinato a alguien si no tengo una fuente acreditada (sin intereses en el tema) como un doctor, una autopsia, una duda respecto a la causa de muerte contrastada con expertos y no sólo con fuentes no expertas. Desgraciadamente he visto últimamente historias como ésas.
- No puedo, como periodista, pretender ser irresponsable. Una de las lecciones que siempre trataba de entregar a mi equipo cuando hacía periodismo, fue que éramos sumamente responsables de lo que hacíamos. Bueno y malo. Si nos equivocábamos, debido a la rapidez de los hechos, debíamos enmendarlos y cualquier denuncia que hiciéramos, debía pasar la prueba de un examen legal de si pasaríamos la querella en caso de llegar a tribunales. No sólo por protección legal, y nada de eso, "pero si esta fuente lo dijo".
- Respecto al último punto, considero muy irresponsable eso de darle a la fuente toda la responsabilidad y ampararte en ello para publicar cualquier cosa. Eso es olvidarte que los seres humanos tenemos visiones tan distintas y que somos capaces de armar una historia muy distinta, con los mismo datos, si no nos fijamos bien en otros hechos y datos. Los seres humanos somos tremendamente ciegos, y muchas veces vemos sólo lo que somos capaces de ver. Y no podemos fiarnos en la visión de una o dos personas.
Claro, siempre podemos equivocarnos, pero al menos debemos hacer el esfuerzo de contrastar al máximo. Confieso ser una periodista arriesgada, cuando estoy en un medio. Como a muchos otros colegas, me gusta la separación de las elites, y el ser una posibilidad de quienes no pueden defenderse de otra manera, cambiando las relaciones de poder en esa vertiente épica del periodismo. Pero siempre con cuidado, eso es lo mejor que podemos hacer por el periodismo, uno sano, de calidad, que promueva el bien común.